martes, 14 de febrero de 2017

LA GRAN OCASIÓN La escuela como sociedad de lectura (de Graciela Montes)


Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena...
Lectura a lectura, el lector –todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo.
Lo que sigue es una reflexión acerca de esta lectura que vale la pena. Es también una propuesta: que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse.
Este es un texto imperdible que debemos leer de punta a punta… así que les sugiero que busquen el texto completo en la siguiente dirección.. ¡Qué lo disfruten!! 


http://www.me.gov.ar/curriform/gran_ocasion.htm

domingo, 12 de febrero de 2017

“Educar tiene que ver con una conversación entre distintas generaciones, niños, jóvenes, adolescentes y adultos, acerca de la herencia, del mundo que ha pasado y de qué hacemos con eso”.

Carlos Skliar: "El principio de cualquier pedagogía es que haya conversación”  publicado en el diario LA CAPITAL Sábado 15 de Marzo de 2008

Chicos que pasan horas esperando a la salida de la escuela porque sus padres no acordaron quién los retiraría o extendieron su jornada laboral. Otros que dicen estar los días enteros solos, los fines de semana en la calle, hablan más por celular que personalmente o no encuentran nada divertido para hacer “con los grandes”. Todas de alguna manera son distintas formas de abandono, masivos o sutiles, que afectan a niños y adolescentes de las distintas clases sociales y que se manifiestan cada día en las aulas. El investigador y especialista en educación, Carlos Skliar, analiza una situación que no es exclusiva de lo que ocurre en la casa, porque —como dice— los chicos tampoco encuentran en la escuela contención, diálogo y pertenencia.
A un grupo de chicos de Jujuy, les alcanzó un minuto para resumir esta problemática en un video: “Protección más allá de la niñezCapital. ”, tal como lo llamaron y donde expresan cómo los adultos no siempre protegen a los jóvenes. El video, que fue premiado por Unicef el año pasado en el certamen “Un minuto por mis derechos”, se puede ver ingresando a esta nota en la edición on line de La
PUBLICIDAD
Para Skliar, lo que básicamente está fallando es la comunicación, el reconocimiento del otro y la valoración de lo que llama la herencia y la experiencia. “Educar tiene que ver con una conversación entre distintas generaciones, niños, jóvenes, adolescentes y adultos, acerca de la herencia, del mundo que ha pasado y de qué hacemos con eso”. Resalta entonces que esta conversación, que está siendo rechazada tanto por los adultos como por los jóvenes, es la que hay que retomar y recomponer.
—¿Qué entiende por herencia?
—Herencia no es simplemente una transmisión de una tradición entre padres e hijos o maestros y alumnos, sino un pasado mayor a nosotros mismos. Cuanto más se quiera definir la herencia simplemente como una tradición obligada peor nos va. Hay abandono de los adultos y también de los jóvenes a los adultos, de lo que me quieren enseñar, que quieren institucionalizar y de la tradición.
—¿Cuáles son los tipos de abandono?
—El abandono no es sólo una cuestión de tiempo y espacio ni de clase social sino que está ligado a infinitos grupos. En este sentido no sólo los padres han hecho abandono, también las instituciones educativas, por ejemplo, de las personas con discapacidad: sólo del 1 al 4 % de estas personas están en el sistema educativo, este es un abandono muy notorio. El gran abandono educativo es hacia el cuerpo, el aprendizaje y el comportamiento diferentes. Todo lo que no es conocido de antemano puede ser objeto de abandono.
—¿Por qué están cada vez más acentuados estos abandonos?
—No quisiera caer en la trampa de decir que es por apatía o un simple descuido. Se ha dado algo muy controversial últimamente sobre la misión de educar. Hace poco tiempo se trataba de educar lo mismo a todos y desde hace 20 años se viene planteando que hay que enseñarles a cada uno algo diferente. Ahí es donde aparece un problema de percepción: en ese planteo ambiguo que se le ha hecho a los maestros y cuya respuesta puede ser el abandono, por no poder estar con todos, por no poder estar con nadie en particular. Antes se los abandonaba porque todos eran homogéneos, entonces no importaba bien quién fuera cada uno, y ahora en ese desmesurado afán de conocer a cada uno, se abandona una totalidad, lo común, lo humano como universal.
—¿Cómo debería abordarse en el aula este conflicto?
—Hay un doble trabajo aquí. En primer lugar, tenemos que estar predispuestos (no digo preparados porque tiene connotaciones de formación docente, de ir a un curso para), primero para encontrarse con cualquier alumno, independientemente de sus características sociales, personales y de las definiciones de diagnóstico. Pero al mismo tiempo, ese maestro tiene que estar disponible para lo que llamo el “contigo”.
—¿Qué es ese contigo?
—Es “contigo” específicamente y no con cualquiera: con vos que te llamás así, que tenés este rostro, que hablás de esta manera. El acto educativo es un encuentro con gente con nombre, con rostro, con lenguaje concreto, no hablamos de instancias en abstracto. Ahí es donde hay un doble juego a hacerse: estar disponible para cualquiera pero también estarlo para entrar en relación “contigo” y ese “contigo” esta dicho a la cara de cada uno.
—¿Qué contexto escolar tiene que darse para que esto sea posible?
—Soy partidario de dejar de lado palabras grandilocuentes como diversidad o inclusión, que son más bien mandatos en los cuales el maestro está obligado a realizar una acción sobre alguien. Todos estamos un poco cansados de entender la educación en términos de grandes actos heroicos, esto de educar para la igualdad, para el trabajo, para el futuro, parecen empresas fantásticas. Sin embargo el acto educativo se pone en juego en lo que llamo “gestos mínimos” sobre los que hay que trabajar muchísimo, y por donde pasa mucho más que por esos cambios anunciados con fosforescencia y luces de neón.
—¿Y cómo hacen los profesores con cientos de alumnos para que haya una conversación posible?
—El tema es instalar una conversación entre jóvenes y adultos que hasta ahora está siendo negada. Hay una distancia tal entre jóvenes y adultos, que no hay conversación. El principio de cualquier pedagogía es que haya conversación. Me parece que lo que reclaman tanto los jóvenes de la secundaria es que no hay diálogo, por lo tanto no puede haber instrucción ni ningún tipo de explicación. Hoy la conversación tiene que girar en el tono de la sensibilidad y no en el de la moralidad. El abandono se produce cuando queremos instalar una conversación moral sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo que deberían hacer y no hacen. En cambio, si ocupa el lugar de la sensibilidad, esto es hablar sobre lo que nos pasa, nos gusta o nos disgusta, la tensión y la distensión, por ahí se puede establecer. Y establecida la conversación, hay pedagogía. Sino no la hay.
—¿Cómo repercute el abandono en el aprendizaje?
—Básicamente es la pérdida literal de la herencia, del pasado, repercute en cuanto que cada generación va a tener que reinventar el mundo por sí misma y esto es una tarea imposible. Lo que está provocando es la fractura entre el pasado y el futuro. Este es uno de los mensajes más terribles que se están transmitiendo hoy. Quiere decir: “abandonemos el pasado, hagamos un pacto de mediocridad y no conversemos”. Es un abandono muy terrible, tener que ser responsables de nuestra propia vida sin entrar en una línea histórica con la herencia.
—¿Cómo es una escuela ideal?
—No sé, hablaría de escuelas posibles. Creo que esto depende de la comunidad educativa y no tanto de gobiernos y leyes. No sólo es la escuela sino el lugar donde está, la gente y la vida dentro de ese espacio concreto. Tiene que ver con un lugar donde se conversa acerca de la herencia y la experiencia, ese es el punto en el cual estamos distantes: hoy se explica cierto saber, pero no se conversa acerca de mi experiencia, tu experiencia, nuestra experiencia. El ideal de escuela sería posible si es permeable a que cualquier otro pueda ingresar en ella. En la medida en que tenga mecanismos de defensa frente a lo extraño, a lo diferente, se vuelve imposible y todo lo contrario de lo ideal.


Carlos Skliar (Buenos Aires, 1960) es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina (CONICET), y del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
Es Doctor en Fonología, con Especialidad en Problemas de la Comunicación Humana con estudios de Pos-doctorado en Educación por la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil y por la Universidad de Barcelona, España. Ha sido profesor adjunto de la Facultad de Educación de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil, y profesor visitante en: Universidad de Barcelona, Universidad de Siegen (Alemania), Universidad Metropolitana de Chile, Universidad Pedagógica de Bogotá y Universidad Pedagógica de Caracas.
Es autor de los libros de poemas Primera Conjunción (1981), Hilos después (2009) y Voz apenas (2011), del libro de aforismos y ensayos La intimidad y la alteridad (2006). Recientemente ha publicado los títulos No tienen prisa las palabras (Candaya, 2012) y Hablar con desconocidos (Candaya, 2014).
Es también autor de varios libros de pedagogía y filosofía, entre ellos “Lo dicho, lo escrito, lo ignorado” (Tercer premio nacional de Ensayo, Secretaría de Cultura de Nación, 2013).

LA EDUCACIÓN ES EL ARTE DE FORJAR ENCUENTROS

martes, 7 de febrero de 2017

YO PLANIFICO, TÚ PLANIFICAS, NOSOTROS PLANIFICAMOS


Empiezan las clases y los docentes empezamos a planificar… ¿Qué es esto de planificar? ¿Para qué, para quién planifico realmente?
«¡Qué lindo sería ser docente si no tuviéramos que planificar!». ¿Cuántas veces pensamos o escuchamos algo parecido en conversaciones con colegas? La idea, bastante instalada, hace, por ejemplo, que los editores de libros escolares ofrezcan materiales para los docentes a los que, sostienen, «no puede faltarles la planificación, porque los docentes la piden». Además de ser un requerimiento administrativo, ¿por qué la planificación es una necesidad de la práctica educativa?
Planificar no puede ser una práctica mecánica y no tiene ningún sentido usar la planificación de un manual. Como profesional de la educación, debo construir y tomar decisiones que incluyen conocer el grupo, por eso se hace generalmente una evaluación diagnóstica, con el objeto de saber de dónde voy a partir.. de otro modo todo es un “Como si..” ¿Para qué tomar un diagnóstico si no lo voy a usar? ¿Para qué planificar si luego me va a resultar un estorbo?  
La especialista Ruth Harf, en su conferencia «Poniendo la planificación sobre el tapete», sostiene que es innegable que planificar forma parte de las actividades cotidianas de educadores y de la institución escolar en su totalidad pero que, frecuentemente, es vivido como algo temido y percibido como una «carga pública», en lugar de ser algo buscado y necesario.
¿Para qué poner por escrito la planificación si, de todos modos, el docente planifica «mentalmente»? Los especialistas coinciden en que, cualquiera sea el formato que se adopte, la planificación escrita permite, entre otras ventajas, organizar el pensamiento de modo coherente y consistente, y respondiendo a una lógica sintáctica y semántica. Al ofrecer una anticipación sistemática, permite reducir la incertidumbre. Todo lo que se planifica, en definitiva, deja «energía libre» para atender las contingencias e imprevistos que pueden presentarse en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Por otra parte, actúa como memoria del pensamiento y permite una comunicación duradera, facilita la confrontación y contrastación con otras producciones, propias y ajenas, anteriores y actuales. Y, también, la reflexión acerca de los procesos de decisión sobre el quehacer docente, además de que estimula la posibilidad de compartir lo proyectado.

La coherencia entre los diversos componentes didácticos —su selección, gradualidad, complejización y articulación— se ven favorecidas por el ejercicio escrito de la planificación. Pero, sobre todo, permite la búsqueda de una relación armónica entre la planificación áulica, la planificación institucional, y por lo tanto, apunta a responder a los lineamientos del Diseño curricular vigente.



Maestros de segundo ciclo:
¿Qué se enseña en Prácticas del Lenguaje y para qué? ¿Cuál es la mejor manera de organizarse en el aula?

Uno de los propósitos fundamentales  es formar a todos los ciudadanos como sujetos de las prácticas sociales del lenguaje. En este propósito, el segundo ciclo tiene un papel decisivo. El desafío es cómo generar condiciones y promover situaciones, a la vez sostenidas y variadas, para que los alumnos, que ya están alfabetizados, avancen como lectores, escritores y hablantes. Esto supone mantener la continuidad de las prácticas de lectura, escritura y oralidad que se iniciaron el Primer Ciclo, pero además garantizar la progresión en la enseñanza de dichas prácticas.
Para lograrlo tenemos que promover situaciones de lectura progresiva y de escritura que se relacione con esas situaciones de lectura que también hemos diseñado y estamos trabajando. Otra cosa que no debemos olvidar es la oralidad secundaria, vale decir crear situaciones en las cuales los chicos puedan desarrollar sus competencias orales.
Enseñar Prácticas del Lenguaje implica más que enseñar lengua, implica entender que el aprendizaje del lenguaje tiene sentido en la medida en que esté incluido en el proceso de apropiación de esas prácticas.

Los contenidos a enseñar son los quehaceres de los practicantes del lenguaje: los quehaceres del hablante, del oyente y del escritor que están involucrados en las prácticas. Es importante trabajar la reflexión sobre el lenguaje y también las Prácticas del Lenguaje en contextos de estudio. Ahora bien si queremos poner en práctica esos quehaceres la escuela deberá definirse  como un ámbito plurilingüe, legitimando la coexistencia de diversas variedades lingüísticas, poniendo de manifiesto el respeto por todas ellas. Otra cuestión fundamental es hacer de cada aula una colectividad de lectores y escritores. No olvidarse de ofrecer a los alumnos oportunidades de participar en una diversidad de situaciones comunicativas.
No perder nunca la oportunidad de involucrar a los alumnos en una amplia gama de situaciones de lectura y escritura.
Es importante armar un corpus (conjunto de lecturas literarias ) adecuadas a cada grupo y desde luego crear condiciones que favorezcan la construcción de una posición reflexiva en relación con las prácticas del lenguaje.


¿De qué manera puedo organizarme para trabajar?

Siempre tenemos que considerar actividades de rutina o permanentes que son aquellas que se reiteran sistemáticamente, esas actividades que se hacen una vez por semana o cada quince días y que ofrecen la oportunidad de retomarse en el tiempo. Ejemplos: lectura de noticias sobre un tema en particular; círculo de lectores. Por otra parte tenemos que considerar las actividades ocasionales que  surgen de intereses de los alumnos y de otras contingencias de la vida escolar y social. Ejemplos: escribir una carta a un diario por un tema que les preocupa. Ahora bien tenemos que considerar el trabajo a través de proyectos que suelen ser muy interesantes porque  ofrecen contextos en los cuales las actividades cobran sentido. Sus diversos aspectos se articulan al orientarse hacia el logro de un propósito, con un producto final. Permiten una organización flexible del tiempo, según el objetivo que se persigue. Un proyecto puede ocupar sólo unos días o desarrollarse a lo largo de varios meses (proyectos a corto/largo plazo). Ejemplos: Antología de cuentos fantásticos; enciclopedia de criaturas mitológicas.

 Otra forma de organizar nuestro trabajo en el aula es a través de las secuencias de actividades: a diferencia de los proyectos que se orientan hacia la elaboración de un producto tangible, las secuencias incluyen situaciones de lectura y escritura cuyo único propósito explícito, compartido con los niños, es leer y escribir. Contribuyen a cumplir varios propósitos didácticos: comunicar el placer de leer simplemente para conocer otros mundos posibles; desarrollar las posibilidades de los alumnos de apreciarla calidad literaria; generar comportamientos lectores como el seguimiento de determinado género, tema o autor, estudiar o investigar sobre un tema de otra área. Como los proyectos, Incluyen actividades colectivas, grupales e individuales



PLANIFICAR EN SEGUNDO CICLO….



"El primer día del siglo XXI muchos chicos despertarán tan analfabetos o semianalfabetos como se acostaron la noche anterior. Viviendo en casas sin servicios básicos, amenazados por enfermedades contra las que no tendrán defensas adecuadas, masticando con dientes cariados comidas insuficientes y yendo a trabajar como pequeños adultos. Estos chicos estarán en aquel simbólico día, más próximos a la Edad Media que al tercer milenio."
Marina Colasanti

Acceder  a la cultura escrita es clave en los procesos de socialización e inclusión social. Formar a nuestros alumnos en la cultura escrita implica trabajar para que lleguen a constituirse en sujetos de derechos,  críticos y creativos, capaces de utilizar el lenguaje oral y escrito para desarrollar sus proyectos personales y alcanzar sus sueños.
Nadie puede dudar que resulte fundamental que nuestros chicos  valoren las posibilidades que ofrece el lenguaje para conceptualizar la realidad; expresar las ideas, los sentimientos; construir el conocimiento; compartir las emociones, los puntos de vista, las opiniones; y experimentar el placer de leer textos literarios.
¿Qué debe hacer un buen maestro en el aula entonces si pretende comprometerse con la enseñanza de las Prácticas del Lenguaje?
Nada más, ni nada menos que sentar las bases para la
Formación de lectores competentes,  así como de ‘escritores’ capaces de apropiarse de un modo eficaz de la escritura, de modo que pueda organizar sus ideas y profundizar sus conocimientos. La idea es transformar el aula en una verdadera comunidad de lectores y escritores.  Desde ya esta NO ES UNA TAREA SENCILLA porque no significa dejar hacer, sino tener una fuerte intervención pedagógica que implica el conocimiento tanto de los niños como de la literatura y un enfoque comunicativo. Se necesita un maestro capaz de ofrecer múltiples y diversas oportunidades de actuar como lectores y escritores en un ambiente de trabajo. Para hacerlo tal vez una buena manera de organizarse desde el punto de vista didáctico es a través de PROYECTOS[1] que se conecten con  las inquietudes de nuestros estudiantes, por lo tanto también es muy importante conocer cuáles son sus preferencias, sus gustos, sus inquietudes.. Nada más incómodo para un púber o pre adolescente que venir con eso de LECTURAS OBLIGATORIAS.

Podemos proponer un  proyecto, de frecuencia semanal,
que contemple  algunas situaciones de escritura y de lectura, el cual a la vez podrá alternarse   con el resto de la  planificación didáctica. Como dice un viejo proverbio: “Cada maestro con su librito” es deseable que cada docente de acuerdo con sus propios gustos y los de sus estudiantes  arme su propio recorrido. Es fundamental sentirse atraído y apasionado por lo que hacemos porque de otro modo será un peso llevar adelante esta empresa. El entusiasmo es lo único que se trasmite, que se contagia…
 Como siempre decimos es importante que el maestro lea con tal entusiasmo que los chicos terminen involucrándose en la tarea. Ahora bien, más allá de la lectura y de la escritura no podemos dejar de lado la oralidad. Tal vez  la preparación de una exposición oral, que será útil también para estudiar y presentar contenidos de otras áreas.
¿Qué cosas deberíamos tener en cuenta para armar una planificación adecuada de Prácticas del Lenguaje?
En principio deberíamos plantearnos una agenda de trabajos y un portafolio de producciones[2]  que atraviesen de marzo a noviembre. Por otra parte e elemental considerar ciertas tareas habituales en el aula  como por ejemplo los trabajos en la biblioteca de la institución y con la biblioteca del aula.
Paralelamente se irán trabajando distintos proyectos y /o secuencias didácticas. Siempre tenemos que destinar un espacio tanto a la reflexión sobre el lenguaje como a valorar los progresos de los niños.en ese sentido es fundamental acompañar permanentemente el proceso, tanto de la lectura, como de la escritura. Esto se puede hacer a través de rondas de intercambios, de meriendas o desayunos literarios, de lecturas en contextos de estudio…
Hasta nuestro próximo encuentro...





[1] “Como es sabido, los proyectos de lectura y escritura –ya clásicos rn la literatura  didáctica se caracterizan como secuencias de acciones organizadas hacia determinados propósitos que culminan en la elaboración de un producto final  Se orientan a enseñar ciertos contenidos constitutivos de las prácticas sociales de lectura y escritura, al mismo tiempo que tienden a poner en acción un propósito comunicativo relevante desde la perspectiva actual del alumno. Gracias a esta articulación de propósitos didácticos y comunicativos, tanto el docente como los alumnos orientan sus acciones hacia una finalidad compartida.”  Concepto extraído de Delia Lerner, Paula Stella y Mirta Torres. Formación docente en lectura y escritura. Recorridos didácticos (2009: 18). Paidós.

[2] El Portafolio es un método de enseñanza, aprendizaje y evaluación que consiste en la aportación de producciones de diferente índole por parte del estudiante a través de las cuáles se pueden juzgar sus capacidades en el marco de una disciplina o materia de estudio. Estas producciones informan del proceso personal seguido por el estudiante, permitiéndole a él y los demás ver sus esfuerzos y logros, en relación a los objetivos de aprendizaje y criterios de evaluación establecidos previamente. El portafolio como modelo de enseñanza - aprendizaje, se fundamenta en la teoría de que la evaluación marca la forma cómo un estudiante se plantea su aprendizaje. El portafolio del estudiante responde a dos aspectos esenciales del proceso de enseñanza-aprendizaje, implica toda una metodología de trabajo y de estrategias didácticas en la interacción entre docente y discente; y, por otro lado, es un método de evaluación que permite unir y coordinar un conjunto de evidencias para emitir una valoración lo más ajustada a la realidad que es difícil de adquirir con otros instrumentos de evaluación más tradicionales que aportan una visión más fragmentada.

jueves, 2 de febrero de 2017

CÓMO SER UN BUEN MAESTRO DEL ÁREA DE LAS PRÁCTICAS DEL LENGUAJE SIN MORIR EN EL INTENTO… por Estela Quiroga


 Solía decirles a mis estudiantes del profesorado, que lo más importante en una clase era saber hacer pausas, contar una anécdota, sonreír  y pasarla muy bien, porque de otro modo la tarea iba resultar pesadísima para nosotros y para nuestros jóvenes estudiantes… vivimos en el siglo XXI de modo que no podemos dar clases como en el siglo XIX.
Para que estos niños (ya en plena pubertad)  continúen ampliando sus conocimientos sobre el lenguaje escrito, sobre distintos géneros, puedan aproximarse  a diversos textos y autores, aprendan a leer con diferentes propósitos y adquieran distintas estrategias de lectura, es importante que nosotros llevemos a cabo una serie de acciones:
En primer lugar leer para ellos varias veces en la semana, que a uno le lean es un MIMO y a quién no le gusta que lo mimen… incluso (bueno eran otros tiempos económicos..) ese día de la lectura les llevaba caramelos, nos sentábamos en el piso, o salíamos al patio, o en ocasiones hasta una plaza cercana, todo era un ritual, siempre distinto y sorprendente… generaba misterio.. y desde ya cada historia que les iba a leer tenía “su propia historia” que cuando yo tenía la edad de ellos y siempre me peleaba con mi hermano, que si la casita del árbol, que si mi abuelo, que estaba enamorada … entre nosotros esas historias muchas veces eran producto de mi fantasía, pero me ayudaban a captar su atención, a crear un clima especial.. Confieso que hasta en los profesorados  mis estudiantes estaban pendientes de esas historias personales, algo así como la “sal” de mis clases… Pero no nos desviemos (¡Ay las digresiones!) Tenemos que leer mucho y variado, nuestro trabajo es saber SELECCIONAR  de acuerdo con nuestro auditorio…   Cuentos de autores clásicos, de autores contemporáneos; novelas, leyendas, poemas... Hay que leer  modulando la voz, sacando afuera el actor o la actriz que todo docente tiene adentro...  , al menos una vez por semana. Además de leer buena literatura  deberían leer   alguna noticia, un texto sobre animales, plantas, el cuerpo humano, los planetas... eso sí siempre hay que tratar de usar el soporte real, no fotocopias, o lean desde la computadora personal, o también se puede usar un cañón para proyectar… son ustedes los que conocen a sus chicos… y ese trabajo de selección es FUNDAMENTAL.
Por otra parte propongan, al menos una vez por semana, momentos de lectura en los cuales  puedan explorar por sí mismos. Es bueno armar  mesa de libros, con muchas historietas, que ellos mismos compartan lo que leen.. Les juro que se van a sorprender. Es mentira que los chicos no leen, siempre hay y habrá lectores compulsivos, es importante que  discutan sobre preferencias, pueden compartir este momento con la bibliotecaria…Planifiquen con la bibliotecaria porque de otro modo ellas sienten que no respetan ni aprovechan sus conocimientos…
Ahora bien, cuando de escribir se trata propongan  situaciones de escritura TODOS los días.
 Alguna producción escrita que posibilite el desarrollo de las secuencias, proyectos o actividades habituales que ustedes  tienen  planificados. Escribir es vehiculizar el pensamiento, es fundamental este ejercicio. Pueden hacerlos escribir para  que quede registro de sus conocimientos a través de tomas de nota, cuadros, fichas. Claro que a la escritura hay que revisarla.. sí ya sé seguro se imaginan cargados de cuadernos y carpetas.. ¡¡no!!! ESE TIPO DE CORRECCIÓN NO ES TAN ÚTIL...Porque  -seamos francos - ninguno de nosotros al jugar el oficio de alumno se detiene demasiado en las correcciones...  Es mejor leer en voz alta y corregir entre todos. Verdaderas  situaciones de revisión.






 Quienes  escriben siempre tienen un propósito para producir el texto. Bien, como docentes tenemos que INSTALAR  en los niños la necesidad de volver a leer lo escrito para constatar que cumpla con los propósitos que han motivado esa escritura. La revisión tiene por objeto lograr la mejor versión a la que los autores sean capaces de llegar.
En este punto tenemos que presentar  situaciones para que vuelvan a los textos leídos con “ojos de escritor” ¿Sencillo? Nunca dije eso, pero no hay otra forma, la idea es leer y releer para escribir  porque esta es la forma  en la que les vamos a posibilitar ampliar el repertorio léxico disponible,  y es la oportunidad de descubrir  distintas maneras de decir  las cosas…Hasta nuestro próximo encuentro…

Datos personales

Mi foto
Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

Seguidores