lunes, 27 de febrero de 2012

EL LENGUAJE SECRETO DE LOS NIÑOS



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“Los bebés no dejan de comunicarse todo el tiempo, lo que pasa es que lo hacen en un lenguaje sin palabras, en el lenguaje del tacto, del llanto, de la expresión facial, de la postura, y de la tensión corporal. Ése es el lenguaje secreto de los bebés”, asegura este connotado psicólogo norteamericano.
Para Shapiro, el lenguaje secreto de los niños es el de las emociones. A través de él, los padres no sólo pueden comprender mejor a sus hijos desde bebés y hasta que son adolescentes, sino también ayudarlos en su desarrollo psicológico y social, además de fortalecer los vínculos familiares y la autoestima del niño, entre muchos otros beneficios. “Puede mostrarnos no sólo lo que el chico piensa, sino también revelar sus temores y conflictos más profundos, así como sus deseos y necesidades más recónditos”.
Y es que, según los estudios sobre el tema, sólo el 10% de la comunicación emocional se expresa mediante las palabras. El otro 90% proviene de los comportamientos que las acompañan, es decir, gestos, contacto visual, postura, tono e inflexión de la voz, entre otros. Esto es aún mas cierto con los niños pequeños, que obviamente tienen habilidades lingüísticas más limitadas.
Además de los aspectos no verbales de la comunicación, este autor propone utilizar otras herramientas, como el juego, los cuentos, los sueños y el arte -a través de una serie de actividades prácticas que propone- para que los padres puedan develar lo que sus hijos sienten, piensan y desean. Con quince minutos diarios, dedicados exclusivamente al bebé, y siguiendo ciertas pautas, Shapiro asegura que sí es posible lograr una mayor conexión con los hijos.
Sintonizando con sus necesidades
Para comprender el lenguaje del bebé -que dependiendo del niño y sus padres puede resultar más o menos fácil de “leer” -este autor sostiene que, en primer lugar, es necesario aprender a observar atenta y objetivamente. Aunque esto parezca obvio, Shapiro asegura que no es tan fácil tratándose de los propios hijos, entre otras razones, porque “a veces proyectamos sobre ellos nuestros propios sentimientos o ansiedades, buscando lo que no hay”. Y esto corre tanto para defectos como para cualidades extraordinarias.
La observación objetiva comprende las “macroseñales”, es decir, aquellos aspectos evidentes en el bebé, como su expresión facial, los gestos, las posturas y el movimiento; y las “microseñales”, como el color de la piel cuando llora, el modo en que cierra los puños cuando le duele algo o la forma en que abre los ojos al sentirse confundido, por ejemplo. “Es eso que solemos llamar intuición, esa sensación que las personas nos producen, pero que no podemos explicar. Son señales muy sutiles y requiere práctica percatarse de éstas”, precisa. Llevar un registro de ellas es un excelente método.
El lenguaje del llanto
Es la herramienta de comunicación por excelencia de los bebés. Cuando lloran expresan sus necesidades, con un llanto específico para cada una de ellas. Los científicos han identificado al menos 12 tipos. Entre ellos:
1. Hambre. Es el más común. Comienza con un llanto o gemido rítmico. A los pocos minutos estalla un llanto fuerte y corto, seguido de una pausa en que el bebé toma aliento. Luego seguirán más llantos hasta que sea alimentado.
2. Demasiada comida. Hasta los seis meses un bebé no es capaz de regular su ingesta de alimentos, por lo que seguirá succionando, incluso si no lo necesita. Si devuelve mucho y está inquieto después de alimentarse, está indicando que necesita menos tomas y más frecuentes.
3. Cansancio. Lo más probable es que se muestre inquieto. Tal vez suelte unos lloros sin ritmo e irregulares en cuanto a tono y volumen. También puede golpearse las orejas, chuparse los dedos o frotarse los ojos. Se resistirá a cualquier esfuerzo por distraerle o jugar con él y volteará el rostro. Al tratar de apaciguarlo de cualquier otro modo, puede mostrarse cada vez más agitado, pues lo que realmente desea es descansar.
4. Dolor. Lloran por igual si es interno o externo. Es un llanto que arranca sin preámbulos, alto, largo y estridente. Tras soltar un alarido de dolor, el bebé hace una pausa prolongada, como si estuviera aguantando la respiración. Cuando vuelve a llorar, su cuerpo ‘dice’ que hay algo que realmente está mal. Está tenso, con manos y pies levantados, la boca muy abierta y una expresión de profundo malestar.
5. Enfermedad. Puede ser un llanto agudo y nasal, parecido al del dolor, pero más débil. El bebé estará enrojecido y tal vez caliente al tacto.
6. Necesita una muda. Los bebés que se sienten molestos tras hacer sus necesidades, lloran muy fuerte, como si les doliese algo, lo que en ocasiones puede ser el caso, si la orina irrita algún rasguño.
7. Temor. Suele ser repentino, agudo y penetrante, seguido de un bloqueo para tratar de respirar. Por lo general, termina tan abruptamente como comienza.
8. Rabia y frustración. Algunos bebés se sienten así muy fácilmente. Este llanto queda claramente reflejado en su rostro y en sus movimientos. Probablemente su boca tenga una mueca de disgusto, arquee la espalda, y eche la cabeza hacia atrás o a un lado. Habitualmente es un llanto corto.
Lo ideal, según Shapiro, es responder a los llamados del niño en 1 minuto y medio y poder calmarlo en 10. De lo contrario, puede necesitar entre dos y cuatro veces más para tranquilizarse.
El lenguaje de las manos
Entre los nueve y catorce meses, el bebé emplea ya numerosos signos y señales para comunicarse. Algunos de ellos son “de cosecha propia”, mientras que otros son comunes a la mayoría de los pequeños y resultan fácilmente reconocibles.
Las investigaciones demuestran que cuando los padres se toman en serio la utilización de signos para dialogar con sus pequeños, éstos aprenden antes a comunicarse con palabras. Para potenciar esta interacción, el psicólogo recomienda a los padres aprender también a expresarse a través del lenguaje gestual, enseñándoles a sus hijos aquellos signos que consideren relevantes o significativos para relacionarse con ellos.
Tanto si son extraídos del lenguaje formal de señas, como si son de invención espontánea del bebé -en cuyo caso habrá que detectarlos y aprender a interpretarlos- la comunicación entre padres e hijos se hará más fluida, asegura este especialista.
‘Conectarse’ con ellos
No sólo basta con querer interpretar al bebé. Para que éste se exprese más abiertamente, incluso cuando ya pueda hacerlo mediante las palabras, es imprescindible mostrarle cuán abiertos se está a sus necesidades físicas y emocionales. En este sentido, Shapiro recomienda “simplemente poner más atención a la comunicación no verbal”.
Lo que hay que tener en cuenta:
• La postura, los gestos corporales y la expresión facial son importantes para el desarrollo de las relaciones, pues incrementan la capacidad del niño para enviar y recibir información acerca de sus sentimientos. Hay que enfatizar y percatarse de su uso.
• Al hablarle, hágalo en un tono tranquilo y cálido para transmitir interés, con voz relajada, pero animada.
• Preste atención a lo que se dicen el uno al otro mediante el contacto visual.
• Elimine barreras (ya sean físicas, como el diario, un libro o interrupciones como el teléfono o la TV), y cree un espacio íntimo que estimule el acercamiento. Encuentre una distancia que le resulte cómoda al niño (probando distintas).
• Preste atención a su necesidad de contacto o apoyo físico. No todos necesitan el mismo grado ni la misma frecuencia. Pero incluso cuando son mayores, sigue siendo un modo importante de comunicar sus emociones.
• Imite los movimientos de su hijo para establecer sintonía. Estudios demuestran que cuando imitamos el tono y el volumen de voz de otra persona, (posturas, gestos o su respiración), ésta se siente más a gusto con nosotros y se vuelve más accesible.
Patricio Andrade Gallardo
Psicólogo Corporal
Experto en Estimulación Temprana

viernes, 24 de febrero de 2012

UN TEMA PARA EMPEZAR A PENSAR EN NUESTRO ROL EN J. MATERNAL


Laura Gutman, en un artículo reciente, nos propone pensar que en el Jardín Maternal atendemos a un “bebemamá”, o una “mamabebé”. La autora sostiene: “En nuestra cultura, tan acostumbrada a `ver´ sólo con los ojos, creemos que todo lo que hay para embargo… […] el bebé y su mamá siguen fusionados en el mundo emocional. Este recién nacido, salido de las entrañas físicas y espirituales de su madre, hace parte aún del entorno emocional en el que está sumergido. […] Por lo tanto, de ahora en más, en lugar de hablar del `bebé´, nos referiremos al `bebemamá´. Quiero decir que el bebé es en la medida en que está fusionado con su mamá. Y, para hablar de la `madre´, también sería más correcto, referirnos a la `mamabebé´, porque la mamá es en la medida en que permanece fusionada con su bebé.” (Gutman, 2001:78. Negritas en el original).

De manera que el lugar del “aprendiz” en el jardín maternal está ocupado no por un “alumno” -considerado con las características que hemos señalado-, ni tampoco por el “niño” -a secas-, sino por el bebé en fusión emocional con su mamá. La idea de “bebemamá” parece ser más adecuada para definir a nuestro sujeto de educación. De hecho, siempre señalamos que en Jardín Maternal, nuestra labor educativa va dirigida no solo al niño sino también a sus padres.
¿Cómo debería definirse al “conocimiento” de la relación pedagógica en el Jardín Maternal? Nuestros propósitos formativos en maternal se relacionan con la socialización del niño y su inserción en la cultura, con su desarrollo integral, con la constitución de su subjetividad, etc. De modo que los “conocimientos” que trasmitimos son los relativos a estos procesos. Aunque a veces aparezca la necesidad de otorgarle cierto estatus “escolar”, de referirse a disciplinas, conocimientos académicos… la realidad es que en el Jardín Maternal no enseñamos “materias” en el sentido en que lo hacen otros niveles educativos -lo que no significa que los conocimientos disciplinares de psicolingüística, de psicomotricidad, música, plástica, psicomatemáticas, etc. no sean de gran utilidad para pensar nuestras planificaciones y nos ayuden a comprender los avances que realizan o podrían realizar los niños-.
La problemática por definir el “contenido curricular” en Jardín Maternal aparece como consecuencia de su consideración como institución de carácter pedagógico, y no solo asistencial. Sin embargo, ello no debería implicar que los conocimientos que se transmiten deban definirse del mismo modo que se definen en la enseñanza escolar. Nuestra colega Valeria Feder (2001) llama la atención sobre este punto: “la recategorización como institución educativa pareciera traer aparejada la preocupación por los contenidos a enseñar, problemática didáctica que no hay que desmerecer, a pesar de que discusiones de este tipo den la impresión, a veces, de estar desligadas de la necesidad del niño pequeño
Sin dudas, en maternal se transmiten conocimientos, y es posible elaborarlos en un currículum, pero, ello no significa que el modo de construcción del contenido siga el mismo proceso que en otros niveles educativos. En el Jardín Maternal los “contenidos escolares” responden a una necesidad social, y no a una necesidad de la enseñanza; es decir, no es que primero se inventó la escuela y luego apareció la pregunta acerca de qué podría enseñarse en ella. El concepto de contenido escolar, tal como ha sido definido por la Didáctica, se refiere a conocimientos que requieren de la intervención institucional para ser aprendidos. Este no es el caso de los conocimientos de Jardín Maternal, por lo que la utilización de este concepto –más allá del término, que puede utilizarse una vez redefinido- resultaría poco adecuada.
Los conceptos nos ayudan a definir nuestra actividad. Considerar que enseñamos “contenidos curriculares”, según la definición elaborada para otros niveles educativos, puede estar en el origen de muchos malos-entendidos y conflictos entre padres y docentes en el Jardín Maternal. Vale la pena verlo a través de un ejemplo: un docente de EGB puede solicitar a los padres que no enseñen “regla de tres simple” a sus hijos tal como ellos lo saben, ya que en la escuela se utiliza un enfoque nuevo y la explicación de los padres podría obstaculizar la comprensión del niño (¿cuántos adultos no han tenido que aprender ciertas cosas de nuevo con sus hijos, para poder ayudarlos con las tareas?). En este caso, los padres aceptan la autoridad de la escuela en relación con el conocimiento “regla de tres simple” y delegan su enseñanza en el maestro. Sin embargo, no sucedería lo mismo si el docente de maternal solicitara a los padres que no enseñaran al niño, por ejemplo, lenguaje o hábitos de higiene. Lo absurdo del ejemplo nos muestra la inadecuación de la definición de “contenido escolar” elaborada para otros niveles del sistema.
Pero el ejemplo, además, pone de manifiesto claramente que en Jardín Maternal compartimos nuestros propósitos formativos con los padres, y que de hecho, tenemos que enseñar las mismas cosas. (Para ampliar leer e- Eccleston. Estudios sobre el nivel inicial. Año 1. Número 1. Otoño, 2005. ISPEI “Sara C. de Eccleston”. DGES. Secretaría de Educación. GCBA.)

lunes, 20 de febrero de 2012

BIENVENIDOS AL CICLO LECTIVO 2012




A QUIENES EN ESTE MOMENTO ESTÉN PREPARANDO EXÁMENES FINALES DESEO ALENTARLOS Y RECORDARLES, QUE COMO SIEMPRE PUEDEN CONSULTARME VIA E MAIL, SOBRE LAS DUDAS QUE LOS AQUEJEN…
A TODOS Y TODAS LES RECUERDO QUE ENSEÑAR ES ESTABLECER UN VÍNCULO CON EL OTRO, SIGNIFICA SALIR DE NOSOTROS MISMOS, CONVERTIRNOS EN CONSTRUCTORES DE SUEÑOS, DE PROYECTOS, DE ESPERANZAS… NO ES UNA TAREA SENCILLA, AL CONTRARIO, ES DIFÍCIL, COMPLEJA PERO MARAVILLOSA IMPLICA UNA ENORME RESPONSABILIDAD, POR ESO ES TAN IMPORTANTE QUE ESTUDIEN EN FORMA ADECUADA..
ADELANTE, ESTÁN EN CARRERA NO SE DETENGAN MIS QUERIDOS ESTUDIANTES, INVESTIGUEN, TRABAJEN, SEAN CREATIVOS, DEN LO MEJOR DE SÍ MISMOS, UN ABRAZO Y NOS VEMOS PRONTO, ESTELA QUIROGA

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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